¿Sabes diferenciar la cutícula del eponiquio?

Cutícula y eponiquio

En el mundo de las uñas es muy común oír frases como «las cutículas no se deben cortar» o, por el contrario, «las cutículas si se deben cortar».
Pero ¿qué hay de cierto en todo esto?

LA CUTÍCULA

Es la parte de tejido no vivo que proviene de del eponiquio y se encuentra pegada a la lámina de la uña. Es de una textura pegajosa y transparente, en ocasiones, está tan pegada a la uña que el retirarla puede ser un poco difícil.

Ahora bien, al ser un tejido sin vida, se puede empujar y/o cortar si se desea pero con muchísimo cuidado porque la cutícula está pegada al eponiquio. Su función es la de sellar la zona entre la lámina de la uña y la zona del crecimiento para evitar que cualquier patógeno entre y provoque una infección.

EL EPONIQUIO

Es la parte de piel viva que se encuentra en la parte del nacimiento de la uña, cubriendo la zona de la matriz. Vuelvo a recalcar que el eponiquio es un tejido vivo, lo que significa que tiene riego sanguíneo y que si, por algún accidente, en esta zona se produce algún tipo de herida y se infecta, las consecuencias pueden ser nefastas.

Por todo esto, es muy importante saber diferenciar la cutícula del eponiquio. Habrá clientes que prefieran que no le empujemos la piel hacia atrás, seguramente porque habrán tenido algún tipo de mala experiencia en el pasado, y habrán otras clientas a las que les gusta que le retiran el máximo de piel posible.

En mi opinión, cualquiera de las dos opciones anteriores son válidas, siempre y cuando, seamos consientes de las consecuencias. Por ejemplo, si la clienta no se quiere retirar la cutícula de la lámina, no será conveniente ponerle ningún tipo de esmalte por encima ya que éste no le durará.

Si por el contrario, quiere que le dejemos la zona libre de piel muerta, debemos ser muy cuidadosas y no cortar en exceso para no provocar ningún tipo de daño.

En el caso que aún seas inexperta y no tengas muy clara la diferencia entre un tejido y otro, te recomiendo que solo empujes la cutícula hacia atrás con cuidado, corta sólo lo que se levante de la uña y puedes terminar pasando una lima muy suave para que la piel quede sellada, así podrás realizar tu trabajo con más seguridad. Ante la duda siempre es mejor no cortar.

Al finalizar el servicio, debemos recomendarle a la clienta que se aplique aceite en la piel de alrededor de las uñas para mantenerlas sanas e hidratadas y de esa forma, la retirada de la cutícula será de cada vez más sencilla.

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