Diferencias entre pinceles para gel y acrílico

Pinceles gel y acrílico

Últimamente he leído que muchas de las que están empezando en el mundo de las uñas, tienen bastantes dudas sobre qué tipos de pinceles comprar.

Normalmente, cuando empezamos un curso de uñas esculpidas (artificiales, esculturales, apliques, etc.) nos vienen todos los materiales mínimos y necesarios para comenzar a practicar, pero éstos materiales suelen ser de media o baja calidad y en el momento en que queremos reponerlos tenemos muchas dudas de qué comprar exactamente. En este artículos nos centraremos en los pinceles.

Pinceles gel

Si vamos a trabajar con gel, lo más recomendable es utilizar un pincel con cerdas de nailon ya que el gel es un producto bastante pegajoso y es muy fácil de limpiarlo con acetona o con un líquido limpiador de pinceles, luego lo secas en una toalla de papel libre de fibras siguiendo la favoreciendo la forma del pincel. Los podemos encontrar ovalados o rectos y de diferentes tamaños, eso ya es a gusto del profesional. También hay pinceles para gel de pelo natural o mixto pero no es muy recomendable ya que suelen ser más caros y no se limpian con tanta facilidad y tienden a arruinarse más rápidamente.

Sin embargo, para el acrílico sí utilizaremos pinceles de pelo de marta (un tipo de comadreja) natural porque al tener que usar una combinación de monómero y polímero en polvo (acrílico), este tipo de pincel tiene la capacidad de retener mejor el líquido en su interior proporcionando la cantidad perfecta para armar la perla con el polvo.

Pinceles acrílico

Si bien podemos encontrar pinceles sintéticos o mixtos, el de pelo natural es la mejor opción, son más duraderos y el pelo se desprende con menos frecuencia. A la hora de limpiarlos, debemos ser muy contantes y limpiarlo después de cada aplicación de uñas, es decir, cada vez que dejemos de usarlo lo vamos a remojar en monómero y lo vamos a secar con un papel toalla libre de fibras (siempre con suavidad y favoreciendo la forma del pincel).

Después es preferible taparlo con un capuchón o entre dos toallas de papel para que no se contamine con el polvo circundante. Si ya hemos terminado de aplicar uñas, podemos utilizar un limpiador de pinceles, secarlo bien cuidando de que no quede ningún residuo pegado entre las cerdas y después lo volveremos a mojar en monómero y secamos para quitar el exceso.

A la hora de guardarlos, es más recomendable que estén con el pelo hacia abajo para que los líquidos no pasen a la base del pincel donde se el pegamento que lo mantiene unido al mango. Si sigues estos pasos adecuadamente, ¡tu pincel te puede durar años!

Porta pinceles

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